Transformación Digital en Tiempos de Inteligencia Artificial
Pedro García
En la era de la digitalización acelerada, las empresas deben adaptarse a nuevas tecnologías y expectativas del consumidor. Este episodio de Savatii muestra cómo liderar la transformación digital, impulsar una cultura innovadora y mantener la competitividad en un mercado cambiante.
La transformación digital no empieza con tecnología. Empieza con visión.
El Tiempo no es una startup. Es una organización centenaria, construida sobre un producto físico y hábitos culturales profundamente arraigados. Y aun así, hoy compite por atención en el mismo tablero que TikTok, YouTube, Instagram y todas las plataformas que viven del tiempo mental del usuario.
Ahí aparece la primera gran idea: toda transformación potente necesita un visionario.
Alguien capaz de poner la cabeza donde el resto todavía cree que “eso no va a pasar”. No para imponer por ego, sino para empujar el debate antes de que el mercado lo haga por fuerza.
Pedro lo explica desde un ejemplo simple: cuando alguien decía “en diez años los CDs no existirán”, parecía absurdo. Hoy no lo es. Esa es la lógica de una visión poderosa: incomoda primero, pero después se vuelve evidente.
Y esa visión se vuelve aún más relevante en medios, donde el producto ya no es solo “la noticia”, sino el enfoque, el contexto y el valor agregado que se construye alrededor de la misma noticia para públicos distintos.
La noticia puede ser una. Pero el valor cambia según quién la recibe, en qué formato y con qué necesidad.
Ahí entra el segundo concepto: propuesta de valor antes que modelo de negocio.
El gran debate de una suscripción digital siempre es el mismo: si cobro, se me caen las audiencias. Y si no cobro, ¿cómo sostengo la operación?
Pedro lo aterriza así: primero se decide si la propuesta de valor es realmente relevante. Si lo es, entonces se construye el modelo para sostenerla. Si no lo es, ningún modelo salva el problema.
En El Tiempo la suscripción digital se lanzó el 12 de octubre (hace aproximadamente 3 años). Pero para llegar ahí hubo cinco años de trabajo, debates y rediseños, y varios modelos de negocio previos que en papel “sonaban”, pero solo se validaron cuando el producto estuvo en la calle.
La transformación digital también es eso: aceptar que la mejor idea en PowerPoint casi nunca coincide con la realidad. La realidad solo aparece cuando hay usuarios reales y comportamiento real.
Por eso el tercer principio es clave: mínimo producto viable + aprendizaje acelerado.
Lo digital permite probar infinito, hacer AB testing, apagar lo que no funciona rápido y ajustar sin drama. No es perfeccionismo. Es iteración. Lo perfecto se vuelve enemigo de lo bueno cuando el mercado cambia cada seis meses.
Cuarto: la transformación digital es transversal o no es transformación.
No es un proyecto de “los de tecnología”. No es un proyecto de “los de digital”. Es una conversación que obliga a sentar en la misma mesa a producto, data, redacción, ventas, finanzas, tecnología y talento humano.
Y para que eso funcione hay una regla: ser generoso con la información. Compartirla.
Si todos ven dónde estamos, todos entienden qué falta. Lo contrario guardar información por miedo o por control mata velocidad y mata colaboración.
Quinto: digitalización vs transformación digital (la diferencia real)
Digitalización, en medios, puede ser llevar el producto al entorno digital. Pero eso se queda corto.
Transformación digital es usar tecnología para transformar la experiencia completa: cómo conozco al cliente, cómo recojo data, cómo personalizo contenido, cómo atiendo, cómo vendo, cómo fidelizo, cómo hago producto, cómo tomo decisiones.
Ahí Pedro lo pone con un ejemplo claro: lo poderoso de Netflix no es solo el contenido. Es la personalización basada en data: distintos perfiles, gustos, momentos, recomendaciones. Eso es lo que convierte.
En medios, esa misma lógica se traduce en tres pilares para justificar una suscripción:
Contenido validado (credibilidad)
Que el usuario confíe. Que si algo es falso, El Tiempo no lo publica. El medio se vuelve ancla.Contenido explicado (contexto)
La gente no paga por información cruda. Paga por poder a través de la información: entender, decidir, conversar mejor, anticiparse.Contenido útil (vida cotidiana)
No todo es trascendental. También importa “cuándo me toca el corte”, “qué cambia”, “qué hago hoy”. Lo utilitario sostiene hábito.
Y un principio duro pero real: no todo el mundo va a pagar por información. Paga quien ya entendió que la información es poder. Por eso en audiencias jóvenes se siembra marca: para que cuando llegue el momento de “edad adulta” (cuando decisiones y consecuencias pesan más), la referencia sea esa.
Sexto: la pandemia como acelerador
La pandemia cambió las reglas para todos al mismo tiempo. Para medios fue un pico brutal de necesidad de información: la audiencia explotó, los hábitos se movieron, y el problema se volvió oportunidad.
El Tiempo no fue el primer medio en Latinoamérica en lanzar suscripción digital. Fue de los últimos. Y eso también tuvo ventajas: aprender de errores ajenos, estudiar casos locales e internacionales (NYT, Brasil, Argentina), y llegar con más claridad sobre qué funciona y qué no.
A veces llegar tarde significa llegar con menos ingenuidad.
Séptimo: cultura, resistencia y decisiones
Aquí aparece una frase clave: hay gente que no se va a montar al bus.
Pedro lo dice sin maquillaje: no se trata de enamorarse de lo digital por lo digital. Lo digital tiene sentido solo si mejora la lógica de experiencia del consumidor. Si alguien no evoluciona en conocimiento y actitud frente a ese cambio, eventualmente se baja.
El reto cultural no se resuelve con discursos. Se resuelve con estructura, con claridad de proceso y con métricas.
Ejemplo concreto: eliminar el “silo” entre impreso y digital y convertirlo en un solo proceso, con una sola visión, mejora velocidad y decisiones.
Octavo: impreso no es “muerto”; es experiencia
La pregunta nostálgica aparece: ¿el impreso está muerto?
La respuesta es directa: mientras exista audiencia e interés, tiene sentido. El formato no es el valor. El valor es la experiencia que el formato habilita.
Feria del libro: los jóvenes hacen fila por libros físicos. No por eficiencia. Por experiencia, ritual, pertenencia.
En medios ocurre igual: muchos consumen digital todo el día, pero las conversaciones importantes (las que se comentan, las que se discuten) muchas veces nacen del impreso. Es otro tipo de vínculo.
Por eso El Tiempo crece en digital, pero sostiene impreso mientras siga existiendo el hábito y el valor.
Noveno: inteligencia artificial (IA) en medios
El enfoque actual es laboratorio: crear una unidad para idear y prototipar sin perder el corazón del producto.
Casos claros donde IA ya se evalúa:
Resúmenes para audiencias jóvenes (contenido corto y directo).
Optimización de servicio al cliente (preguntas frecuentes, personalización de respuesta).
Personalización de experiencia (sin perder originalidad ni credibilidad).
La pregunta guía es inteligente: cómo potencializamos el negocio sin perder la esencia por la que la gente nos compra.
Recomendación práctica para quien quiera empezar su transformación
Aprender el lenguaje digital.
Cursos gratuitos (Google), lecturas, certificaciones, práctica diaria. Hablar de IA sin usarla es puro humo.No reinventar la rueda.
Aprender de los mejores, incluso fuera de tu industria. Copiar patrones, adaptar y mejorar.Embriagarse de consumidor.
La tecnología es habilitante. El norte es entender al usuario y mejorarle la vida.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre digitalización y transformación digital?
Digitalización suele ser mover un producto o proceso al entorno digital. Transformación digital es rediseñar el modelo completo usando tecnología para cambiar experiencia, operación, decisiones, cultura y relación con el cliente.
¿Por dónde se empieza una transformación digital en una empresa tradicional?
Por conocimiento y por consumidor. Aprender el lenguaje digital y, al mismo tiempo, entender qué necesita el usuario y qué valor real puedes entregar mejor que otros.
¿Cómo convencer a la alta gerencia?
Hablando su lenguaje y midiendo. No entrar con “tecnología”, sino con impacto en negocio. En digital, todo se puede medir: embudos, conversión, costos, retención. La métrica construye credibilidad.
¿Qué hago con personas que no se adaptan al cambio?
Aceptar que no todos se montan al bus. Se requiere evolución constante en conocimiento y actitud. Si alguien no evoluciona, llega un punto en que la organización debe tomar decisiones.
¿El impreso está muerto?
No necesariamente. Mientras exista una audiencia y una experiencia valiosa asociada, tiene sentido. El formato no muere por moda: muere cuando deja de ser relevante para alguien.
¿Cómo empezar con inteligencia artificial sin perder la esencia del negocio?
Con laboratorio: prototipar casos de uso claros (resúmenes, atención al cliente, personalización), medir impacto, ajustar, y proteger el atributo principal del negocio (credibilidad y originalidad).
Cierre
Transformación digital no es un proyecto de tecnología. Es un proyecto de visión, cultura y obsesión por el consumidor.
La tecnología acelera. La data hace potente. Los equipos transversales ejecutan. Pero lo que guía todo es lo mismo: entender qué necesita la gente, cómo darle valor superior y cómo evolucionar antes de que el mercado te obligue.
Cuando el líder deja de embriagarse de herramientas y se embriaga de consumidor, la transformación deja de ser un discurso y se vuelve un negocio superior.