En esta conversación con Oscar Rodríguez, vicepresidente de Innovación del Grupo Bolívar, queda claro que innovar no es crear algo “cool” ni seguir modas. Innovar es construir competitividad sostenible en organizaciones complejas, reguladas y de gran escala.
Oscar no llegó a la innovación desde la tecnología. Llegó desde la cultura. Inició su carrera como practicante en el grupo, pasó por áreas de desarrollo humano, comunicación y sinergias organizacionales, y desde allí fue construyendo una visión poco común: la innovación no se impone, se habilita.
De practicante a arquitecto de la innovación
Hace 17 años, cuando hablar de innovación en un banco sonaba exótico, el Grupo Bolívar tomó una decisión estratégica: no crear un laboratorio aislado, sino desarrollar una destreza de innovación distribuida en toda la organización. Hoy, esa apuesta involucra a más de 26.000 personas en varios países.
La base del modelo es simple, pero poderosa: si todos los colaboradores tienen método, estructura y propósito, la innovación ocurre como consecuencia.
Innovación como destreza, no como discurso
El enfoque no parte de “crear cultura de innovación” como un eslogan. Parte de desarrollar una capacidad concreta, con tres pilares claros: estructuras, entrenamiento y resultados.
Estructuras que habilitan la innovación
Las estructuras no son jerárquicas. Son mecanismos vivos que permiten que la innovación ocurra en el día a día. Incluyen un observatorio de innovación para monitorear tendencias globales, una ruta clara de propiedad intelectual, sistemas de reconocimiento como el Premio de Innovación del Grupo Bolívar y una facultad interna que forma coaches en metodologías de innovación.
Entrenamiento: la innovación se aprende
El entrenamiento parte de una convicción clave: la innovación no es inspiración, es método. Las personas no solo necesitan ideas; necesitan herramientas para romper paradigmas, cuestionar lo automático y convertir problemas cotidianos en oportunidades de valor.
Resultados: sin impacto no hay innovación
El tercer pilar es el más exigente: resultados. La innovación solo existe si se implementa, si rompe una forma tradicional de hacer las cosas y si genera impacto real, ya sea en clientes, eficiencia interna o transformación organizacional.
Por eso, en el Grupo Bolívar no se premian ideas, se reconocen logros de innovación.
Innovar con límites claros reduce el miedo al riesgo
Uno de los mayores aprendizajes es que la innovación necesita límites claros. En contextos latinoamericanos, donde el miedo al error es alto, el riesgo se gestiona mejor cuando existe un marco estratégico sólido.
Un propósito que guía todas las decisiones
Ese marco parte de un propósito superior: enriquecer la vida con integridad. No como frase inspiracional, sino como criterio de decisión.
A partir de ahí, la innovación se alinea a tres atributos no negociables: ser sencillos, confiables y amigables.
Toda iniciativa debe reducir fricciones, aumentar confianza y mejorar la experiencia real de las personas.
La innovación no ocurre sola: es abierta por diseño
El Grupo Bolívar entendió temprano que el talento interno no es suficiente para enfrentar un mundo que cambia a velocidad exponencial. Por eso, la innovación es abierta por diseño.
Universidades, startups, big tech, aceleradoras, fondos de inversión y centros de innovación hacen parte del ecosistema. No como invitados ocasionales, sino como aliados estratégicos.
Academia como semillero de innovación real
Con la academia, el grupo reinventó las prácticas profesionales. Los estudiantes no llegan a hacer tareas operativas, sino a integrarse en células de innovación interdisciplinarias, resolviendo retos reales con metodología y acompañamiento.
Más del 70% de estos jóvenes termina vinculado a la organización.
Startups como aceleradores estratégicos
Con startups, el enfoque es claro: el scouting no es buscar “lo interesante”, sino identificar soluciones alineadas con retos estratégicos de negocio.
Cada startup se conecta con un dueño interno del proceso o producto y recorre una ruta estructurada que incluye validación, modelo de negocio, propiedad intelectual y salida al mercado.
La aceleradora interna: licencia para experimentar
Para habilitar este proceso existe una figura clave: la aceleradora interna. Un espacio donde altos ejecutivos toman decisiones con licencia para experimentar, respaldados por beneficios tributarios de I+D+i que se reinvierten en más innovación.
Innovación que también construye compromiso interno
El impacto del modelo no es solo económico. También es humano. Las mediciones de compromiso muestran que la innovación es uno de los principales motores de sentido, orgullo y permanencia en la organización.
Innovación social con método y escala
La innovación social también tiene un lugar estratégico. A través de Social Skin, el Grupo Bolívar acompaña emprendimientos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
No como filantropía, sino como innovación con propósito, método e impacto.
Preguntas frecuentes
¿Qué es cultura de innovación en una organización grande?
Es la consecuencia de tener estructuras, métodos y objetivos claros que permiten a las personas innovar en su trabajo diario. No es un discurso, es un sistema operativo.
¿Cómo se gestiona el riesgo en innovación?
Definiendo un marco estratégico claro. El riesgo no se elimina, se administra alineándolo a propósito, atributos de valor y métricas de impacto.
¿Cuál es la diferencia entre un área de innovación y las áreas de negocio?
El área de innovación no “hace” innovación sola. Acompaña, habilita y acelera para que la innovación ocurra en las unidades de negocio.
¿Cómo reconocer la innovación sin forzarla?
Reconociendo logros, no ideas. Implementación, ruptura de paradigmas e impacto medible son los criterios clave.
¿Cómo seleccionar startups para alianzas corporativas?
Partiendo de retos estratégicos claros del negocio, no de la tecnología. El scouting es dirigido, no exploratorio sin foco.
¿Se puede innovar y generar impacto social al mismo tiempo?
Sí. Cuando la innovación se alinea a problemas reales de comunidades y se trabaja con método, escala y sostenibilidad, el impacto social y el valor económico no compiten.
Cierre
La innovación no ocurre porque alguien la decreta. Ocurre cuando una organización decide confiar en su gente, abrirse al mundo y trabajar con método.
El caso del Grupo Bolívar demuestra que innovar no es exclusivo de startups ni de empresas jóvenes. Es una decisión estratégica que, bien diseñada, convierte la complejidad en ventaja competitiva.
La innovación no es un destino. Es una capacidad que se construye todos los días.